Una vez adquirida la agenda, es importante conservarla en buen estado para garantizar su duración durante todo el año. Debe mantenerse en un lugar seco, evitando la humedad y el contacto con líquidos, ya que pueden deteriorar el papel y deformar la cubierta.
No se recomienda doblarla, sobrecargarla con hojas sueltas o ejercer presión excesiva sobre ella, porque puede afectar el lomo y el encuadernado. Si la agenda tiene cubierta dura o material especial, conviene limpiarla únicamente con un paño seco o ligeramente húmedo, sin aplicar productos químicos.
Es aconsejable transportarla dentro de un bolso o maletín donde no esté expuesta a golpes o fricción constante. Asimismo, debe evitarse la exposición prolongada al sol, ya que puede decolorar la portada y las hojas internas.
Un uso adecuado y cuidadoso permite que la agenda conserve su presentación y funcionalidad durante todo el período para el cual fue adquirida.